la historia oculta del branding

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La historia oculta del branding

30 Junio 2016

Un acontecimiento actual, es que podemos formar y despertar a las marcas con facilidad. Muchos “emprendedores” que hoy en día lanzan una nueva marca al mercado, probablemente estén descuidando, algo más importante que las características que los lleven a la rentabilidad, descuidan algo que traerá como consecuencia, un descontrol del entorno social de la marca.

Al igual que a las personas, podemos formar marcas que con el tiempo sean: extrovertidas, alegres, soñadoras, envidiosas, antisociales, hipócritas o asesinas. No porque esa sea nuestra intención, sino porque no las entendemos. Podemos pensar que es el entorno el que moldea a uno o que somos nosotros los que moldeamos al entorno. Considero que ambos son ciertos ya que el entorno nos forma y uno lo reforma, siendo este un proceso continuo dependiente.

Las marcas se están convirtiendo en nuestro entorno, aparecen en el espejo porque queremos mostrarlas, modulando nuestra conducta de alguna o de muchas formas, invadiendo cada vez más el entorno que nos rodea, siendo así más cercanas.

Si lo que buscamos es una armonía social, las marcas deben ser, al igual que las personas, “educadas” y “cuidadas”. No necesariamente para evitar fracasar en el mercado, sino para evitar formar marcas sin valores morales y perjudiciales para la salud social. De este modo podemos evitar que crezcan marcas que nos estresen, nos discriminen, que nos hagan sentir inferior o marcas que se incomoden con nuestra alegría.

Las marcas ya son una especie y nacen con necesidades, las cuales aún no entendemos bien. Sin embargo, necesitan alimentarse de algo. Lo hacen y por eso crecen.

Al igual que en las personas, las marcas no siempre terminan siendo lo que esperamos. Tienen una manera compleja de auto formar su propia identidad.

La marca ya no es lo que dice ser porque que el cómo es viene a ser el resultado de sus múltiples e impredecibles interacciones con el resto. Con el tiempo, la forma de conducta de la marca determinará solo una parte de su identidad, debido a que serán las personas quienes le dirán cómo debe de comportarse, siendo este un aprendizaje mutuo que busca una autorregulación.

Por este motivo, no existe una marca sin identidad, existen diversas identidades y subjetividades para cada una de las marcas, incluso para las desconocidas y olvidadas, ya que todas las marcas dejan su huella social sin importar qué tan conocidas sean, al igual que las personas.

Lo resaltante es que si una marca crece, su conducta influenciará a más personas, y éstas, a su vez, influenciarán a la marca, creciendo juntos no solo en edad, sino también en formas de pensar.

Por eso, cuando decidimos crear una marca, debemos pensar qué tipo de identidad queremos traer al mundo y preguntarnos el por qué y para qué. No sólo por el hecho de obtener más dinero, sino por la oportunidad de formar una identidad que nacerá, quizás imperceptible, pero que a través del tiempo, despertará sensaciones en las personas; algunas la querrán y otros la odiarán, pero la marca seguirá existiendo e interactuando con una identidad regulada o no.

Cabe mencionar que algunas marcas rebeldes ahora luchan contra sus principios capitalistas. Aquellas que entendieron que hacían daño, cambiaron. Otras, por el contrario, no. Estas marcas son precisamente, aquella “especie” con la cual debemos aprender a convivir y, sobre todo, dirigir, porque podemos hacer que las marcas sean lo más beneficioso no sólo para el que la formó, sino para el resto. De esta manera, podemos formar marcas que vayan en contra de algo que sentimos que no está bien en la sociedad, y a su vez, demostrar que pueden ser marcas rentables porque tendrán seguidores, personas que piensen como la marca o viceversa, siendo la marca quien los represente, influenciando su forma de pensar a más personas y más marcas.Las marcas están vivas y probablemente muchas requieran “educación”, es ésta la razón por la cual existen marcas que cuidan y educan a otras.

Lo que buscan estas marcas, es construir ideales del cual sean parte cada integrante de cada marca de manera voluntaria. Que la marca sea educada con sus clientes y no clientes, que busque cultivar la cooperación entre las personas y que juntos puedan influenciar a un círculo virtuoso a mayor escala.

La existencia de marcas abusivas y aquellas que generan daño a su entorno, ha despertado a otras marcas que se mueven en dirección opuesta y luchan por solucionar los errores del sistema.

Cuando nos referimos a marcas, debemos pensar que éstas ya poseen un poder y una acción sobre la sociedad y mientras más grande sea, probablemente influencie a más personas. No obstante, el poder de las marcas proviene aún de nosotros, los seguidores. No se trata de productos y servicios, sino de que ideales respaldas, consciente e inconscientemente. Ya que muchos somos seguidores y apoyamos causas que ni siquiera sabemos, seguidores sin saber que siguen pero sí apoyan fiel e inconscientemente.

Antes de construir una marca detente a pensar lo siguiente: ¿qué ideales quieres perseguir al traer una nueva marca a interactuar con la sociedad? y ¿qué ideales quieres dejar en la sociedad?, ya que tu marca podría llegar a tener mucho más años de vida que tú.

Richard Saavedra, Director de Dobano.

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