la vulnerabilidad del miedo

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La vulnerabilidad del miedo

14 Septiembre 2016

Pude ver cómo lo golpeaban, estaba algo lejos pero al ver la brutalidad quedé paralizado, como si no pudiera reaccionar en ningún sentido, alguien a la distancia dio un grito, déjenlo ladrones, mientras yo solo observaba y escuchaba me pregunté en ese instante: ¿Es eso el miedo?

Se dice que el miedo es una herramienta de manipulación, la cual busca siempre una conducta establecida. Esta herramienta ha sido utilizada por los seres humanos a lo largo de la historia, en cada capítulo y, sin duda, el mundo de las marcas no podía escapar de esta tendencia.

A diario observamos cómo las publicidades intentan sembrar en nuestra personalidad gotas de miedo, algunas estratégicamente, otras sencillas y directas, pero todas, al final, buscan en primer lugar parecerse a ti, es decir, tener tus problemas y plantearte soluciones mediante sus productos o servicios.

En la guerra de las cruzadas, los monjes cristianos diseñaron personas que puedan suprimir el miedo y luchar por una causa. Éstos basaban su estrategia en tres votos: obediencia, castidad y pobreza. La obediencia aludía a la lucha por su religión; la castidad les otorgaba mayor energía para luchar contra el enemigo; mientras la pobreza, según ellos, era para vulnerar el miedo, pues entendían que el miedo provenía del acto de poseer. Por otro lado, en la actualidad, los gobiernos alrededor del mundo parecen tener una lucha en común: acabar con la pobreza. Entonces, ¿qué es lo que realmente buscan los gobiernos actuales con su lucha contra la pobreza? y ¿qué es lo que realmente buscan las marcas con su idea de miedo? Muchas de esas respuestas están presentes en nuestra personalidad, ya sea en el simple hecho de temer un mal aliento, o de consumir un producto que nos lleve al hospital. Algunas marcas rompen con los miedos elementales de salud y seguridad suplantándolos con otros más subjetivos como la “felicidad”, sentirse “bien” o “Verse bien”.

Algo que revela la historia de la humanidad es que el abuso de poder, principalmente los genocidios, hacen que la gente pierda el miedo y enfrente a su opresor. Es por ello, que la estrategia de dominio está evolucionando en una dirección opuesta o simplemente no tan “visible”. Esta estrategia, en gran parte, es gracias a las marcas del mundo moderno que basan su fortaleza en el empirismo. Se dice que Paul lazarsfeld es la persona que realizó el primer estudio de mercado y desarrollo el camino de la sociología empirista que luego dio como lugar al marketing. Desde entonces los grupos de personas dejaron de ser personas y se convirtieron en mercados, se tiene que estudiar el mercado para conocerlo y saber cómo manipularlo mejor sin que este pierda el miedo. Al parecer, las marcas van en contra de los principios de los monjes cristianos, respecto a renunciar a la capacidad de poseer, lo cual favorece enormemente a los gobiernos, por lo cual, no es coincidencia que cada vez sean más los gobernantes “empresarios”, quienes abran mercados en el mundo mediante tratados o comisiones internacionales.

Pareciese que hoy en día sólo existe un enemigo, el pobre y lo simbólico es que realmente uno de los objetivos en la vida es no ser pobre y haremos cualquier cosa por evitarlo. En tal sentido, ¿Es tanto el temor de un gobernante sobre el pobre? al punto de cambiar el significante de esa palabra. Si entendemos por pobreza al acto de no aferrarse a las cosas y no poseer, entonces tiene sentido el hecho  de que que este relacionado a la vulnerabilidad del miedo. Pero en la actualidad, existe un esfuerzo enorme por cambiar ese concepto y relacionar a la pobreza con inferioridad en todo sentido. Respecto a esto, ¿qué papel tienen las marcas en este nuevo diseño?, ¿a qué le temen las marcas?, ¿pueden las marcas dejar de pensar en mercados y pensar más en las personas?

Las marcas son una herramienta importante para unir a las personas, el punto es ¿para qué las quieres unir? Si la respuesta es para luchar contra la pobreza, sin duda crecerá una marca que alimente el miedo y en ello no hay fidelidad, por lo cual, es absurdo pensar en fidelizar clientes con esa herramienta.

Hoy alzo la mirada y veo muy pocas marcas valientes y soy un resultado de estas, una persona llena de miedos, desde que despierto hasta que termina el día, incluso, hasta en mis sueños. Pero ahora entiendo que muchos de esos miedos que me dejan paralizados no son tan naturales como parecen, sino sembrados a lo largo de mi historia y que el camino a superarlos es la pobreza, el no poseer.

Los consultores en Branding y los que dirigen las marcas deben entender bien lo que realizan, muchas ideas nacen con buenas intenciones, pero a la hora de buscar fidelizar a las personas, ingresan en un campo de batalla y al final recurren al terror, ese miedo que desean sembrar en las personas para fidelizar, al final será el mismo miedo que no los deje tranquilos, se volverán como aquellos gobernantes que estén pendientes en todo momento de una revolución. Sin embargo, deben saber que existen marcas que renunciaron a la posesión y su objetivo sigue siendo la buena intención con la que inició su ideal, alejándose de la avaricia. Lo bueno del libre albedrío es que nos permite elegir, a diferencia del miedo. Si formas una marca desde tus miedos, esta crecerá al igual que sus miedos y terminará siendo una marca esclavizada.

Richard Saavedra, Director de Dobano (Argentina)

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